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A la caza de las fake news: una guía para enfrentarse a la desinformación en internet

Ves una foto por redes sociales o te envían una noticia tus amigos, es algo indignante que merece ser denunciado, todo el mundo debería saber que esto está pasando. Sin embargo, después de mandarlo a todos tus contactos y compartirlo en tus redes sociales alguien te avisa que es falso, es una foto trucada, una noticia falsa, un bulo

Esto pasa casi todos los días, usuarios de internet compartiendo información errónea. Según la consultora Gartner en su informe de ‘Predicciones Tecnológicas para el 2018‘, en el año 2022 el público occidental consumirá más noticias falsas que verdaderas y no habrá suficiente capacidad para eliminarlas. ¿Cómo se puede frenar el avance de las fake news?

Pueden ser completamente falsas o mezclar información real con datos ficticios. Este tipo de información a medias forma parte de la telaraña que cubre internet con los mensajes de las redes sociales, correos electrónicos y mensajes instantáneos. Antes era el poder el que manipulaba, ahora cualquiera puede hacerlo desde su propio móvil. Un entramado de desinformación muy peligroso que, según Carlos Elías, catedrático de Periodismo en la Universidad Carlos III de Madrid y titular de la Cátedra Europea Jean Monnet sobre ‘Unión Europea, Desinformación y Fake News’; será casi imposible de erradicar.


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Aunque su objetivo principal parece ser la manipulación política, este año hemos visto proliferar fake news y bulos muy peligrosos sobre temas sanitarios relacionados con el COVID-19. Además de los negacionistas de las mascarillas y las vacunas, uno de los casos más sonados fue el del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump recomendando que la gente se inyectara desinfectante. 

Se pensó que todo el mundo comprendería su error y desconocimiento al decir esto, pero decenas de personas siguieron su propuesta con las correspondientes consecuencias negativas para la salud. Este es el peligro que puede ocasionar la desinformación, los bulos que nos creemos a diario.

La desinformación también puede robarnos, aquí en Computer Hoy denunciamos muchos engaños y estafas en la red con las que se pretende engañar y robar datos como las cuentas del banco y contraseñas personales. Por eso nos hemos parado a pensar, ¿qué podemos hacer para reconocer o estar más atentos a estos fraudes y no caer en el engaño?

Antes de compartir

Un estudio de MIT corroboró hace un par de años que «la mentira se difunde significativamente más lejos, más rápido, más profunda y más ampliamente que la verdad en todas las categorías de información«, explicaron los responsables del estudio en la revista Science

Si no queremos ser cómplices de estos engaños o no queremos que vuelvan a engañarnos, el primer paso es pararse a pensar antes de reenviar una noticia, dudar de aquello que estamos leyendo y no enviarlo hasta que hayamos comprobado con una serie de pasos si estamos o no ante una noticia falsa. 


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Lo primero que se debe tener claro de las fake news es que apelan a los sentimientos, buscan sorprender, despertar emociones intensas. «El cerebro humano no es perfecto, quiere leer narrativas que le hagan sentir bien, leer algo que confirme sus creencias» aclara Carlos Elías, «los relatos fascinantes son al final los que consiguen seguidores, nuestro cerebro está hecho para reunirnos en torno a una buena historia, esta historia no tiene porque ser lógica, sino persuasiva«.

Para Clara Jiménez, creadora de Maldita.es, «estamos en un punto en el que los bulos pueden pasar de ser simples mentiras a convertirse en creencias. La desinformación va calando y las personas dejan de creer en la evidencia científica, por ejemplo«, así lo explicaba en una conferencia para Tedx Talks. Por eso, ante un relato, imagen o titular que nos sorprenda, nos enfade o emocione, debemos ser cautos. No quedarse en la primera impresión, es el momento de indagar más en la historia

Herramientas para verificar una información

 

Lo más probable es que los bulos que llegan por redes sociales o chats ya estén verificados, a menos que sean muy recientes. Así que lo primero que se debe hacer cuando se sospecha que esa información es falsa es buscar la verificación en las múltiples herramientas que han surgido. 

Además de los medios de comunicación tradicionales en los que ya sabemos que podemos confiar con reservas, como respuesta al crecimiento de la desinformación a través de las nuevas tecnologías han surgido proyectos y medios de comunicación que se dedican a desmentir o confirmar las noticias que circulan por la red. También son parte del pastel las plataformas y compañías tecnológicas por las que se difunden estos mensajes. 

Facebook, Google y Twitter hace años que luchan contra las fake news y aplican cierto control para evitar que sus servicios no sean un hervidero de bulos. Son reacios a ser ellos los que comprueben la información y la censuren. «La línea entre una legislación anti-bulos y la censura es excesivamente delgada» considera Clara Jiménez, así como Carlos Elías que no respalda la idea de que las redes sociales y las plataformas ejerzan de censores de los que es verdad y lo que no «la gente tiene que tener educación digital«. Por eso, la mayoría de las tecnológicas han apostado por respaldar a medios verificadores abalados por la International Fact-Checking Network (IFCN)

En España los principales verificadores son AFP, Newtral y Maldita.es. Cuando estos medios certifican un bulo, Facebook, por ejemplo, destierra esa información más abajo en su muro de noticias, para que sea más difícil encontrarlo, lo que puede suponer un 80% menos de visitas. Twitter, por su parte, nos ha explicado que etiqueta los contenidos como falsos y solo se permite eliminar aquellos relacionados con el COVID que llamen a la acción y puedan causar daño o si  están relacionados con procesos electorales como indica su Política de Integridad Cívica.

Por otro lado, la empresa de Mark Zuckerberg también se esfuerza por frenar el avance de la desinformación en su aplicación de WhatsApp donde es común que se compartan bulos en grupos de familiares o amigos. Hay que tener en cuenta que en esta aplicación los mensajes están cifrados para preservar la privacidad de los usuarios por lo que no es posible ver los mensajes que se mandan. 

En este caso han llevado a cabo medidas como la limitación del número de personas a las que se puede reenviar un mensaje de una vez, pero su mayor proyecto es el chat-bot. Creado junto a la IFCN, este chat permite a cualquier usuario consultar bulos verificados de cualquier tema, aquí os contamos cómo funciona. 

Los medios de verificación como Maldita.es y Newtral también han creado sus propios chats de WhatsApp para ayudar con los bulos y tienen cuentas en las principales redes sociales donde comparten sus verificaciones. Por cierto, sus mecanismos de verificación están disponibles para todo el mundo, pues su transparencia e imparcialidad a la hora de verificar o no una información es vital, al igual que en los medios de comunicación, si quieren mantener la confianza de los usuarios.

Investigación personal

Si el bulo ha empezado a circular por la red hace poco, lo más probable es que corra como la pólvora antes de que los verificadores y las redes sociales puedan catalogarlo como falso. El proceso de crear una mentira es mucho más rápido y barato que el trabajo periodístico contrastado. Es aquí cuando los usuarios tiene en sus manos la posibilidad de parar ese bulo a tiempo. Además de denunciarlo a los medios verificadores para que ellos indaguen, nosotros también podemos hacer una pequeña investigación con la que determinar si estamos ante información o desinformación.

El cuándo y el dónde

Es posible que la noticia sea cierta, pero que haya sucedido hace tres años y, por lo tanto, la información esté más evolucionada de lo que se cuenta. Puede ser una disputa que ya se ha solucionado o un delito que ya se ha juzgado, por ejemplo. A la hora de leer una noticia, los medios suelen acompañar el texto con una fecha de publicación y si es una noticia de última hora, con mayor motivo hay que mantener la calma. Las noticias más recientes se publican muchas veces sin tiempo para contrastarlas debidamente ni recabar información con la que elaborar un mapa completo de la situación. 

También es posible que se trate de una región o país que no es el nuestro, no significa que sea menos importante, pero contextualizar es parte del proceso. Si la información habla de crímenes o un aumento de la delincuencia en la zona, incluso de una posible amenaza sanitaria y se comparte entre las familias sin que quede claro que está pasando a kilómetros de distancia, se crea una alarma social innecesaria.  

Buscar autores y fuentes

Saber de dónde procede esa información es el segundo paso. ¿Quién firma esa información? Los periodistas somos los profesionales que más cuidado deberíamos tener a la hora de tratar la información, pero es verdad que por muy importante que sea el medio o el redactor, pueden fallar en algún que otro momento. Lo bueno de internet y los medios online es que la autoría no se queda ahí. 

En internet podemos usar hipervínculos, como hacen en este reportaje de Newtral, para señalar de dónde procede la información, si se hace referencia a un estudio o informe o si se ha recopilado la información de otro medio que fue el primero en publicar los datos, podemos dejar el enlace para que el usuario certifique el origen de esa noticia. 

Si el origen de la noticia es una imagen compartida en Twitter o por WhatsApp, su veracidad es más dudosa, pero se puede hacer una búsqueda rápida para encontrar más fuentes que confirmen la imagen o la desmientan. 

También debemos prestar atención a las fuentes que, mediante una entrevista, hacen declaraciones en la prensa al respecto. Saber qué autoridad tienen en el tema o si están vinculados a alguna empresa u organización que pueda influir en su opinión. Podemos encontrar información sobre Carlos Elías, una de las fuentes expertas consultadas para este reportaje, en la Cátedra Europea Jean Monnet o en otras entrevistas que ha concedido por internet. 

Sin embargo, Elías denuncia que en estos meses se ha prestado mucha atención al cantante Miguel Bosé y su opinión no experta sobre la vacuna del coronavirus: «El problema de Miguel Bosé es que tiene más seguidores en Twitter que el Ministerio de Sanidad«. Miguel Bosé, así como cualquiera de nosotros, nos recuerda Elías, tiene derecho a expresarse libremente sobre cualquier asunto, pero eso no quiere decir que le tengamos que hacer caso en aquellos temas en los que no es experto.

En busca de la clave

Cuando todos los datos parecen reales a simple vista, la fecha es actual, la situación y el contexto, siempre puede haber un detalle, por muy pequeño que sea, que haga que todo el caso se venga abajo. Una laguna o discrepancia que demuestre que es una noticia falsa o una verdad a medias.

Maldita.es cuenta con una serie de técnicas y consejos que van más allá para que el propio usuario sea el que investigue la noticia que le ha llegado. Aconsejan fijarse en las fotografías que acompañan la información. Las fake news suelen usar imágenes de noticias antiguas, pueden estar hablando de un lugar en concreto, pero que la foto sea de otro país o que la persona que aparece en la imagen sea el protagonista de una noticia completamente diferente. Como este vídeo que circuló a principios de mes.

Maldita.es pone a disposición de los usuarios una búsqueda inversa de Google que rastrea internet en busca de coincidencias con la foto que se le proporciona. También es posible consultar mapas, como hicieron para desmentir la noticia de los inmigrantes, o utilizar la extensión para Google Chrome que han creado. Avisa si el usuario entra en una web de la que han desmentido varios bulos, así es posible saber que se camina por terreno peligroso.

No obstante, Elías, discrepa en este sentido. Para él que la imagen no se corresponda con el lugar al que se refiere la noticia no significa que la información que se da en el texto o titular no sea verdad. Esta es la parte más compleja a la que se enfrentan tanto los profesionales de la información como los usuarios, los cuales cada día tienen más poder en la difusión de las noticias. 

Responsabilidad 

Tan malo es creer todo aquello que confirma nuestra opinión, como no creerse nada. Encontrar un equilibrio en este mundo hiperinformado en el que la mentira se disfraza de verdad y viceversa es el reto al que nos enfrentamos. 

Algunas fuentes de noticias son más precisas que otras. Algunas opiniones de expertos son más confiables que otros. El mundo no es negro o blanco, no hay solo verdad o solo mentira, a la hora de leer una historia, debemos ser capaces de analizar, evaluar y determinar qué partes son complicadas y subjetivas, qué partes son precisas o simplemente probables y, en consecuencia, si deberían cambiar sus opiniones o su comportamiento. «Excepto en la física, la química, la biología, las matemáticas, el álgebra, el cálculo y la geometría, excluyendo la estadística, la verdad es relativa» termina concluyendo Carlos Elías. 


La gran Red de Redes tiene una vida pública de apenas 30 años, pero se mantuvo en desarrollo otros 30 años más antes de ver la luz. Historias, mitos y leyendas surgieron a su paso. Vamos a ver algunas poco conocidas que te sorprenderán.

Una vez verificada la historia, o simplemente puesta en duda durante un tiempo, ya podemos plantearnos si merece la pena que la compartamos en nuestras redes sociales. Tener un pensamiento crítico con la información que nos llega de internet o en una conversación de amigos, no evitará que nos confundamos o creamos algo que luego resulta ser falso. Pero el proceso de indagar en una historia, de cuestionarla y de reflexionar si nuestras ideas y creencias nos están impulsando a creer de manera precipitada en ella es un hábito muy sano para todos.

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